Mandatos

El Gran Trapo Rojo

Federico Boccanera
Escrito por Federico Boccanera

Pensaba escribir para hoy un artículo relacionado con el aniversario del 18 de octubre de 1945, pero me atajó una urgencia que espero poder expresar con alguna claridad, no sé si lo lograré.

Quisiera aprovechar para aclarar tres cuestiones importantes, antes de tratar de transmitirles mi inquietud, espero no abrumarlos

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SOCIALISMO Y COMUNISMO

Nunca he simpatizado con el término “socialdemocracia” y tampoco con su supuesto equivalente de “socialismo reformista”, aunque reconozco que son fórmulas más o menos válidas, que sustituyen la lucha de clases por el pacto social y por lo tanto prescinden de la revolución, a favor de la reforma. Para este servidor, en esta esencia radica la diferencia entre socialismo y comunismo, puede haber otras, pero eso es lo fundamental.

Por lo tanto, me atengo a esta última reclasificación que, de paso, me fue plenamente confirmada por el Doctor Enrique Tejera París, que en paz no descanse, la cual elimina términos que solo confunden, eso que llamamos “socialdemocracia”, o “socialismo reformista”, debería llamarse socialismo, a secas, el cual puede ser democrático, y eso que algunos mienten “socialismo real”, es el comunismo, una forma totalitaria.

No me voy a meter en ese callejón que no lleva a nada, de caracterizar el socialismo por su internacionalismo, pues socialismo y comunismo pueden ser nacionalistas e internacionalistas, no ahondaré en esta cuestión en este escrito, porque pienso concentrarme en otros aspectos.

El socialismo puede adoptar varias modalidades locales, la mayoría de esas modalidades hoy en día, son más o menos compatibles con la república y la democracia, como ocurre en muchos países europeos. En el pasado, hubo modalidades no democráticas, como el fascismo y el nazismo, socialismos nacionalistas totalitarios que no acabaron con el capitalismo, ni la economía ni la propiedad privadas, aunque si las regularon y controlaron fuertemente, y a la producción la confinaron en un compartimiento corporativizado, sobre todo en virtud de preparar sus respectivas naciones para la guerra (esa sí, una misión internacionalista).

Para poner un ejemplo -que sé que no es tan bueno- el PSOE de España, es un partido socialista, eso que algunos llamarían “socialdemócrata”, y aunque diga ser “obrero” no propone la lucha de clases, propone un pacto social, el PSOE puede realizarse programáticamente sin pasar por una revolución, respetando la república, la democracia, la economía de mercado y la propiedad privada.

(que el PSOE lo haya hecho mal, muy mal, y que al igual que el PP, se haya vuelto casta política, traicionando la democracia española, es otro discurso, larguísimo, porque tiene que ver con la crisis global de la política, más allá de lo ideológico)

En cambio, PODEMOS es un partido comunista, aunque ahora ruegan por su reclasificación como “socialdemócrata”. El verdadero programa de PODEMOS no puede realizarse sin revolución y sin derivar en el totalitarismo. En otras palabras, PODEMOS es un partido tan comunista como el PSUV de Venezuela, de hecho, es una franquicia del chavismo, que no haría otra cosa que acabar con la república, la democracia y finalmente con la economía de mercado, al llegar al poder.

EL COMUNISMO NO ACABA CON EL CAPITALISMO

No es desde luego una idea original, pero la relanzo en vista de cierta confusión que observo, pues contrario a cierta visión binaria, y por lo tanto inevitablemente desenfocada, el comunismo no acaba con el capitalismo, lo pone a trabajar en modalidades compatibles y acordes (indispensables) a sus fines, en el comunismo no solo nos podemos encontrar con el capitalismo de estado y el capitalismo para mis amigos, ya tradicionales en todo comunismo, pero no solo: el comunismo “actualizado” puede usar al capitalismo de muchas formas, siempre y cuando le parezca conveniente a los fines de su perpetuación en el poder. En este sentido, China nos enseña con certeza, que el comunismo en su relación con el capitalismo, ya no equivale “al capitalista que vende la soga con la que será ahorcado”.

El comunismo con lo que si acaba es con la economía de mercado, el libre mercado, porque el comunismo al suprimir la libertad y la propiedad privada (salvo para sus élites) acaba con la República y la democracia: el ecosistema sin el cual la economía de mercado y sus virtudes, no pueden existir.

Aquí en Venezuela, venimos de un socialismo, un socialismo que supo ser democrático, democrático hasta el suicidio, y vamos hacia el comunismo, por una vía que ya acabó con la República (poder temporal limitado por la ley y su separación en tres instancias) y la democracia (acceso libre al poder por parte del pueblo).

En este sentido, la escaséz, el hambre y el caos que estamos viviendo, no son fruto de incapacidad, corrupción e improvisación, son el resultado de la aplicación sistemática de un plan cuya meta es la destrucción del actual mercado, para replantearlo en términos “productivos” compatibles con lo expuesto desde hace años en el Plan Nacional Simón Bolívar. Maduro lo que ha hecho es ahondar y acelerar el plan, en vista de una pronta superación de la gradualidad rentista que prescribía la fase del “injerto socialista”, y lo ha hecho en ese sentido, con plena eficacia comunista (y militarista). Al respecto invito a los lectores a consultar el trabajo de investigación sobre la materia, que ha desarrollado Aura Palermo y que podrán consultar a continuación.

 

EL COMUNISMO ES MILITARISTA

Con respecto al término “militarismo” concurren varias indefiniciones que no sé si son resolubles en términos de clasificación política, pero de lo que no me cabe la menor duda, es que el comunismo es militarista, y termina conformando una sociedad militar.

El uniforme que visten los diversos comandantes históricos, desde Stalin hasta Chávez debería bastar, no solo como símbolo, sino como muestra de su esencia: el comandante de un Estado comunista es general en jefe en lo militar y en lo civil, sin distingos y borrando toda frontera institucional, y la revolución comunista no es otra cosa que la transformación de la sociedad en ejército, y del ciudadano en tropa. Los países comunistas más que cárceles son cuarteles, el desafecto a la revolución es ni más ni menos un desertor, y por lo tanto un traidor, a partir de eso, la opresión debe verse como un orden cerrado dominando la vida de todos, no son leyes a seguir son órdenes a obedecer las que dominan la vida de una Nación bajo el comunismo, o sea, en guerra permanente contra amenazas invisibles, en todos los ámbitos.

Por lo tanto, olvidar que el régimen chavista es militarista, significa no solo obviar su origen, su GENOMA, su basamento fáctico y desde luego, la naturaleza del redentor que lo trajo, significar obviar que en él lo militarista, y por lo tanto lo autoritario, incluso antecede a la estructuración gradual pero indetenible de su régimen hacia el comunismo, significa obviar que todo debe plantearse en términos militares, comenzando por comprender que las instituciones chavistas no son otra cosa , sino cuarteles obedientes, entendiendo finalmente que el lenguaje militar, no es un “verbo paterno” que se detuvo en Chávez.

Nada nuevo, es la política en su modalidad guerra, dualidad inescindible que a un verdadero político no haría falta recordarle, porque debería ser consustancial con su ser.

Estas aclaratorias las concluyo, advirtiendo que este servidor ya no cree en ideología alguna hace tiempo, tal como lo he expuesto en artículos anteriores. A las ideologías las considero, fósiles vivientes, alguien como yo que tranquilamente, no ve contradicciones en un enunciado como “socialismo liberal”, y que cree que la democracia solo puede evolucionar hacia formas cada vez más participativas, y que visualiza la organización política de la sociedad futura, como redes neuronales generadoras de partidos sociales, desde luego no puede andar volteando hacia atrás, en busca de la ideología perdida.

Pediré se me perdone esta introducción, pero la consideraba necesaria porque sentía que debía darla desde hace tiempo, y porque la considero necesaria para comprender la exposición que a continuación haré.

EL COMUNISMO VERSÁTIL

El socialismo totalitario no desapareció en 1991 con el colapso de la Unión Soviética, todo lo contrario, ha mutado…

César Vidal

Si, el comunismo ha mutado, y así como permite y hasta puede aupar capitalismos ad hoc de conveniencia, puede permitir la implantación de un Estado y un régimen híbridos (un país, dos sistemas dirían los chinos), en donde cierto consenso puede proveer todas las fachadas republicanas y democráticas que la corrección política internacional requiere, para ello, el método providencial aplicable a Venezuela y muchos otros países, ya existe, y se llama Estado de partidos, o partitocracia, formula esa sí, versátil al extremo, culturalmente compatible como anillo al dedo, y aplicable incluso en el caso de que el pacto entre poderes requiera, que la parte militar del Estado se vuelva intocable.

Es lo que llamo “comunismo versátil”, porque en él, todo es compatible si se puede incorporar a un pacto entre poderes y clases, porque el comunismo versátil puede perfectamente conformar un sistema, en donde los distintos poderes pueden coexistir gracias a la capacidad de adaptación infinita de élites, estamentos, burguesías, poderes fácticos y factores transnacionales, todos asociados bajo una firme dirección militarista, internacionalmente protegida por una multinacional de Estados tutores.

Lo llamo versátil porque promueve la adaptabilidad y la incorpora como virtud amoral indispensable, el comunismo versátil sólo pide la adaptación y a cambio permite el acceso al reparto rentista, como sería de llegar a darse en el caso venezolano. El comunismo versátil puede engavetar la lucha de clases mediante un pacto de gobernabilidad con actores y partidos políticos adaptados.

No se trata de una desviación evolutiva, porque en el fondo, el comunismo siempre ha sido versátil, al constatarse su implantación en países que distaban mucho de ser los conglomerados proletarios a los que Marx apuntaba. Pero superado el shock de la caída del muro, y de la cortina, ha descubierto que puede ser aún más versátil: China, Vietnam, Fidel Castro, Daniel Ortega, por poner unos ejemplos, lo han comprendido perfectamente. Aquí en Venezuela, el chavismo en todas sus variantes obedientes y disidentes, y un sistema político de oposición peronizada, ya preparado para una “transición versátil” lo han entendido también.

Queridos lectores, me temo que vamos hacia la implantación de un comunismo versátil en Venezuela, país superdotado en términos de adaptabilidad, al haberse incansablemente dedicado con singular esmero, y desde hace décadas, a convertirse en sociedad de cómplices y paraíso de oportunistas, donde el menos aventajado aspira por lo menos a pasar agachao.

 

LOS PARTIDOS YA ESTÁN ADAPTADOS

Los partidos tanto del régimen como de su oposición, ya empaquetados desde hace años en puro populismo ramplón, se volverán ipso facto armonizables con el pacto a ser instrumentado, al confluir presurosos a la única corriente admisible para poder mostrar “vocación de poder”, que no será otra que el legado de Chávez, suerte de peronización de la política venezolana, que será la condición indispensable para acceder al consenso, y solo en esa medida se podría incluso plantear, una alternabilidad perfectamente gatopardiana, que proporcione un “refrescante” cambio de caras, pero nunca de sistema. (y ese sistema no es otro que el Estado rentista, capitalista a su modo, pero con economía de mercado, de libre mercado, NUNCA).

 

LAS ÉLITES YA ESTÁN ADAPTADAS.

Las élites siempre están preparadas para aceptar cualquier cosa que preserve su status, y también como siempre, habrá excepciones, las cuales podrían constituir una esperanza, si sobreviven heroicamente al aislamiento, y se preparan desde ya a ese hecho.

LA IGLESIA YA ESTA ADAPTADA

Con un papa peronista, progresista, jesuita, ya aprobado por La Habana, no se hace falta dar mas explicación.

Y ahora con un papa negro venezolano, todo quedará bien amarrado.

De hecho, nada más compatible con un Estado militarizado, nada más compatible con un futuro Estado de “misiones y grandes misiones”, que el ser jesuita imbuido de comunismo versátil. Parece una broma, pero lamentablemente no lo es.

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL ESTA ADAPTADA

La comunidad internacional no solo está adaptada, sino que será la gran adaptadora, al tratarse de un conjunto de países “desinteresados” que solo pedirán paz y estabilidad para este bello país, aunque el tinglado demócrata y de respeto a la libertad y al derecho colectivo de autodeterminación, sea poco más que de utilería. A cambio, se instaurará un protectorado doblemente amurallado, que sabrá sumar con prodigiosa armonía, la corrección política multilateral, que todos los factores garantes de esa paz y esa estabilidad exigirán, con la entrañable licencia internacional extraordinaria, que graciosamente se le concede como derecho adquirido, a todo Estado petrolero, por ejemplo, para actuar impunemente hacia adentro, por ejemplo, para financiar extremismos reñidos con todo valor consagrado por la civilización, por ejemplo, Arabia Saudita (o cualquier Emirato árabe), por ejemplo, el Irán certificado por Obama.

No seremos como Cuba, aunque la isla también transitara hacia la “versatilidad”, seremos una Cuba, pero con recursos mineros y “dirección colegiada”, tampoco seremos exactamente como China, China es atea, aquí seremos una China, pero con iglesia, China y Cuba además, solo tienen un partido único, nosotros en cambio adoptaremos una gozosa partitocracia de consenso, para darle colorido a una clase política única, si a ver vamos, en Corea del Norte, se las arreglan con ¡tres partidos!

No seremos como ningún otro, porque somos Nación minera, católica, occidental y rentista, una combinación única y portentosa, sobre la cual se puede erigir una oligarquía eterna debidamente concertada. La “cuarta república”, en sus principios vio la gran oportunidad de lograr el pacto social, sin conflictos sociales, o sea sin tener que quitarle nada a nadie, porque el petróleo daba para eso, y ese logro debía sustentar una democracia integral, social y política. La quinta república en cambio, ha entendido que se puede implantar una hegemonía pactada y consensuada, que permita disfrazarlo todo, en forma impecable e inobjetable, incluyendo -por fin- el disfraz nunca mejor logrado, sedoso por fuera y acorazado por dentro, de “República democrática popular”.

EL DISFRAZ PERFECTO

El disfraz perfecto podrá lograrlo todo, su versatilidad solo se verá limitada por la capacidad de consenso entre la oligarquía militar y la porción civil adaptada.

Con ello se podría lograr:

  • Paz (pacto de impunidad y reconciliación, comunismo versátil con fachada “socialista” de pacto social).
  • Prosperidad (capitalismo para el Estado y sus socios, sus cortes, sus amigos, las burguesías viejas y nuevas, y las transnacionales, incluso con fachada de globalidad y modernidad).
  • Estabilidad (sistema partitocrático de partidos integralmente asociados al Estado, para permitir una puesta en escena de normalidad, incluso con alternabilidad, disfraz de democracia ya logrado en Nicaragua y no solo en ese país aventajado)

¿QUIEN VA A SUPERVISAR Y DIRIGIR TODO ESTO?

Seremos un protectorado, como los hay muchos, desde afuera seremos tutelados, por una gran colegiatura de intereses convergentes y complementarios, aunque no necesariamente coincidentes en el detalle.

La lista, sin ánimos de ser completa y pormenorizada será la siguiente:

Cuba (hermanados aún más con ellos, porque ahora seremos por igual un país-negocio, y desde luego, Cuba actuará como metrópolis garante, y accionista con poder de veto en casi todas las operaciones).

Colombia y Latinoamérica (Colombia más que nunca, para poder contraatacar con máximo apoyo, su siniestro plan de paz en la dominación, y Latinoamérica lo hará para bendecirlo todo, desde el aparato mediático/cultural, que para eso está el 90% de la intelectualidad latinoamericana).

EE.UU. (gane Clinton o Trump, pero sobre todo si gana Clinton, aprobará todo, aunque sea fingiendo alguna objeción, por necesidad de estabilidad para su patio trasero y de prevención de migraciones indeseadas, pero también y porque no, podría participar como socio eventual en algunas parcelas disponibles).

Irán, China y Rusia (serán ellos los principales socios, no solo económicos, y nadie les tocara un céntimo de las inversiones hechas hasta ahora, si alguien cree que ellos se podrían llevar algún culazo, entonces no ha entendido nada de la política, la historia y la vida).

Europa (por toda la serie de razones ya expuestas, pero todas sumadas).

EL VATICANO (gracias a una iglesia católica conquistada finalmente por los jesuitas, chapoteando felizmente en un país militarmente tutelado y con “grandes misiones” sociales que atender, y eventualmente administrar).

Y desde adentro, tendremos primero y por sobre todos, a los militares.

Los militares sobre todo y todos: tendremos una tutoría militar en todo y sobre todo, una tutoría militar con una modalidad que podría semejar a la de Egipto, Tailandia o Paquistán (si se diseña bien, sería plenamente aprobable por los EE.UU. y occidente en general) modalidad complementada además, por un ejército cultural/civil de elites cipayas hasta la médula, y el ejército espiritual de la nueva iglesia jesuita venezolana.

¿Por qué TODO ESTO?

El objetivo será la preservación del Estado rentista cerrado a la verdadera libertad, importante tanto para actores internos como externos, Estado que algunos siguen llamando petroestado rentista, pero que ahora, además de contener petróleo, atesora otros recursos mineros muy importantes y atractivos para toda suerte de depredación, los cuales serán el objetivo principal de muchos protectores/socios externos. A estas alturas, a nadie le debe caber duda de que el territorio de la provincia abierta de Venezuela, tiene más oro y uranio de lo que quieren hacernos saber, que además posee coltán (tantalio) muy valioso a la luz de la demanda tecnológica surgida en el siglo 21, y diamantes y otros minerales, y vaya uno a saber que otros yacimientos se han descubierto, tomando en cuenta que llevamos años, con la zona sur del país convertida en territorio off limits para cualquier mortal no involucrado en los tráficos secretos del régimen.

Para más señas, nos encontramos también por obra y gracia del régimen imperante, ante un narcoestado en vías de convertirse en narconación, y en un emporio soñado por mafias de toda especie y pelaje, en donde se puede practicar con protección (asociación oficial) toda clase de negocios ilícitos, lavados y tráficos que ni Dios sabe hasta qué punto han impregnado a todo estamento de poder, y que de por si representan un giro de dinero, seguramente superior al de la actual explotación petrolera.

Agreguemos a este santuario gansteril, la asociación y protección inmejorable que la militarización concede a todas estas actividades, no solo desde la fuerza armada sino también por intermedio de sus emanaciones paramilitares, asociadas a guerrilla colombiana, carteles de la droga, grupos terroristas internacionales, y colectivos y bandas hamponiles más o menos disfrazadas desde el poder, cuando no controladas desde el mismo.

Perdonen la distracción dantesca, vuelvo al punto.

El Estado rentista venezolano convierte a quienes conquistan el poder, en dueños del trono, el botín y el arsenal, configurando lo que bien podría definirse como una especie de Estado totalitario en los hechos, totalitario por la influencia omnímoda que impunemente puede aplicar sobre toda la sociedad (sociedad civil incluida) a la cual somete y secuestra de una forma u otra. Esta no es obra exclusiva de la “quinta república”, se debe reconocer que viene desde antes, pero no cabe duda de que con el chavismo, adquirió deformidades y omnipotencia malsana, en una magnitud que ridiculiza todo lo anterior.

La actual clase política que comprende tanto la oficialista como la conformada por su supuesta oposición, es la derivación fatal de unas élites sociales/culturales/económicas infinitamente mediocres que, amparadas casi todas por ese mismo Estado rentista (con poquísimas pero notables excepciones) podrían perfectamente contender el título de las peores élites del continente, por su incapacidad existencial de sustraerse a la decadencia sistémica, y materializar una alternativa que evitara la tragedia. Más bien y en todos sus estamentos (siempre con honrosas y escasas excepciones), estas élites fueron las principales impulsoras de la demolición despiadada del régimen anterior y promotoras entusiastas del ascenso de Chávez, al cual creyeron amaestrable.

Y esta clase política -retoño de aquellas élites- sin la menor duda, es la peor que hemos tenido en mucho, muchísimo tiempo, al menos en los últimos 100 años, no posee de ninguna manera, alguna cualidad de liderazgo natural, ni partidos con visión ni programa, ni menos que menos, una base social trabajada, nada que le permitiese su supervivencia en cualquier otra circunstancia, de hecho, sobrevive, medra, gracias a su lograda adaptación a un sistema con el cual convive ni más ni menos, en modalidad comensalista, en donde se le ha permitido actuar y usufructuar de ciertos cotos de renta (los “espacios” así los llaman, verdaderas concesiones regionales/locales) en la misma medida que no representa un peligro real para el actual régimen, ni mucho menos para el modelo rentista de estado del cual ella tampoco piensa desprenderse (sería su suicidio).

Y la situación actual, en donde la supuesta oposición pretende haber conquistado un poder público, al ganar la asamblea nacional, confirma patéticamente y para desgracia ulterior de los venezolanos, no la neutralización de toda vía institucional, republicana y democrática para cambiar la conducción del país, que eso ya se sabía, ni tampoco la miserable esterilidad de la actual dirigencia opositora (que eso también se sabía) sino que se descubre, que la verdadera intención de esta presunta oposición, al conquistar la asamblea, era para reforzar cierta capacidad negociadora para el statu quo al cual se debe (y del cual emana).

Nota: a mí nadie me quita de la cabeza, de que Fidel Castro no solo ambicionó siempre el petróleo venezolano (por razones obvias), sino el hacerse también con este particular modelo de Estado lubricado por la renta, tan disfrazable a placer para servir a todos sus propósitos.

¿Y LA MUD?

¿Vieron que no hablé hasta ahora de la MUD? Porque la MUD, que no sus partidos como tales, cuyos objetivos y función ya describí, cumple una gran tarea como institución debidamente adscrita y reconocida por el régimen: la de colaborar en impedirnos la visual de toda la trama.

Son los que sostienen, con las manos bien en alto y sin vacilación…

 

EPILOGO

Si creen que exagero, lo puedo entender, solo advertiré que no tienen idea de lo que pueden hacer y deshacer en la oscuridad, clases dominantes y clases políticas, todas fisiológicamente alérgicas a la libertad, porque de eso se trata, del terror a la libertad, a la libertad para todos, a la libertad no solo individual, sino colectiva, política.

El mal existe, y se podría resumir básicamente en un eterno horror a la libertad, por parte de su opuesto perfecto, el poder, y su principal aliado, la mentira. Es así desde los tiempos de Prometeo, que no solo existió, sino que ha existido varias veces.

 

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