Misceláneas

El otro Marx y la comedia

Jorge Díaz Untiveros
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Hace poco tuve la oportunidad de volver a ver Horse Feathers, comedia llena de retruecos y verborrea crispante que pondría a los más lucidos propulsores de la lógica discursiva, patas arriba. Refieren los críticos de cine que el arte de los Marx reposa en el destructivismo, en el más hondo disparate y autosabotaje, y en la comedia musical. Heredaros del vodevil y del temprano Broadway, lo suyo es cosa seria.

De todos los hermanos, el más descollante es Groucho. Groucho representa con un intelecto muy agudo, la verbigracia farsante, la locura. Siempre he quedado apabullado frente a lo que los norteamericanos llaman  Groucho’s One-Liners. Tan solo una frase que deja como resultado (a la luz del más absurdo resultado), un nuevo aforismo que nace con instinto parricida, destruyendo las costumbres, a contracorriente y que expone lo precario de las construcciones semióticas y la lógica.

Si el poeta atrapa palabras como mariposas al vuelo y luego como lepipterólogo las expone detrás de los cristales en toda su naturaleza muertaviva, lo de Groucho es recrear la realidad (o destruirla) a partir del discurso, siempre en movimiento,y desterritorializar ideas.

¿Cómo clasificar lo siguiente?:

-Jamás aceptaría pertenecer a un club que me admitiera como socio.

-Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros.

-La inteligencia militar es una contradicción en los términos.

-La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro.

-Citadme diciendo que me han citado mal.

-Bebo para hacer interesantes a las demás personas.

-El matrimonio es la principal causa de divorcio.

-Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no los conozco muy bien.

-¿Quiere usted casarse conmigo? ¿Es usted rica? Conteste primero a la segunda pregunta.

-Perdonen que no me levante. (Epitafio de Groucho)

Estos son unos cuantos de sus aforismos más conocidos.

Aún queda mucho pan por rebanar respecto a la comedia. Groucho, como Ionesco como Ramón Gómez de la Serna (por citar algunos) son fundacionales respecto de la comedia non sense, del disparo verbal. El slapstick y la comedia de enredos tendrían a sus mejores alumnos en Chaplin o Búster Keaton.

A todos ellos los une el absurdo, el caos. Siempre he creído que las “rocas” son el juguete del genio, pues la antesala a una gran obra reposa en el desorden (creación y caos, thanatos y eros) y que es de sabios no tomarse la vida muy en serio. Pero no estamos hablando de intransigentes o simples orates. Como olvidar al Groucho de Duck Soup y su parodia de la guerra y los políticos. Ionesco por su parte nos habla de la soledad, de la vejez. La comedia se encuentra comprometida con su tiempo y expone sus miserias.

La comedia tiene, además, esa rara virtud de destruir mitos, de conectarnos con lo más profundo de nuestro ser. En este viaje interior la realidad se nos recrea asible, casi accesoria.

Burlarnos de nosotros mismos, de lo terrible que se vuelve la vida, muchas veces es el único vehículo de la esperanza y la denuncia.

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