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Tengamos un Plan B

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Desde hace bastante tiempo vengo escribiendo en este y otros medios sobre la imperiosa necesidad de aprobar la ansiada reforma electoral, la cual resulta cada vez más necesaria por evidentes razones, sobre todo porque aún no nos encontramos en período electoral, es decir, estamos a tiempo para efectuar cualquier cambio en el diseño normativo.

Sin medias tintas

Respecto de la reforma, debe quedar claro que esta debería ser integral y NO (con mayúsculas) circunscribirse a la modificación de algún artículo por aquí o por allá, es decir, no podemos continuar con el esquema hasta ahora implementado de aprobar aisladas medidas cosméticas e incluso aprobarlas inoportunamente bajo la modalidad “baldazo de agua fría” como el que recibimos el 17 de enero del año pasado, cuando en medio de las pasadas Elecciones Generales, el Congreso modificó la Ley de Partidos Políticos y, lejos de establecer reformas de fondo, complicó el proceso electoral con temas como las dádivas, la valla electoral de las alianzas y un largo etc.

En la senda de una reforma integral, encontramos valiosos aportes como el Proyecto de Código Electoral presentado por el Jurado Nacional de Elecciones, que tiene entre otras, la virtud de condensar en un único texto legal las casi 15 leyes que regulan nuestros procesos electorales (Ley Orgánica de Elecciones, Ley de Organizaciones Políticas, Ley de Elecciones Regionales, Ley de Elecciones Municipales, Ley de Elecciones de Centros Poblados, Ley Orgánica del JNE, etc.), en esa misma línea encontramos el informe preparado por el Comisión de Reforma Electoral presidido por la Congresista Patricia Donayre, los aportes temáticos de Transparencia, entre otros.

Sin embargo, parece ser que nuestros parlamentarios no la tienen igual de clara y que la aprobación de una reforma integral resultaría poco menos que utópica, pues presupondría que todas las bancadas parlamentarias se alineen, y ello parece ser tan difícil, máxime si tomamos como ejemplo a la propia bancada mayoritaria donde existen marcadas desavenencias sobre la materia como las que enfrentan a los congresistas Torres y Donayre.

 

ALTERNATIVA B

En este sentido, ya que al parecer por falta de decisión política no sería factible (lamentablemente) aprobar una reforma integral, urge tener a la mano un Plan B. En tal sentido, dada la gran amplitud de los ejes temáticos sobre los cuales gira la reforma, resultaría apropiado abordarla cuando menos por temas.

En este sentido, deberíamos preguntarnos ¿Qué es lo más importante?: ¿Fortalecimiento de partidos?, ¿Democracia interna?, ¿Cuotas y representación de minorías? y luego abordar el tema.

Por ejemplo, si estableciésemos que el tema más relevante fuera el financiamiento privado de partidos políticos, podríamos discutir sobre él una amplia gama de aspectos:

i) La prohibición de aportantes partidistas anónimos,

ii) La obligación de registrar en el sistema financiero todos los aportes,

iii) Establecer un registro público de aportantes,

iv) La fijación de topes para las aportaciones individuales,

v) Permitir o no que las personas jurídicas aporten,

vi) La prohibición que una misma persona aporte a más de una organización política,

vii) La posibilidad o no que extranjeros, sean personas naturales o jurídicas, efectúen aportes,

viii) El sistema de rendición de cuentas,

ix) La imposición de sanciones y multas a quienes incumplan alguna norma sobre financiamiento,

x) establecer que cada partido debe presentar sus gastos de campaña auditados por una entidad acreditada, etc.

Como vemos, la temática es amplia y los plazos se acortan, así que el Plan B puede resultar una medida viable. Esperemos en sede Congresal al menos se pongan de acuerdo en ello, lo cual significaría al menos salir del estancamiento en el cual nos encontramos.

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Acerca del autor

Fernando Rodríguez Patrón

Fernando Rodríguez Patrón

Abogado PUCP. Experto en temas electorales, conductor del programa televisivo Reforma Electoral.
Post Grado en la Escuela Electoral y de la Democracia, Universidad de San Marcos, Maestría por la Universidad de Lima.
Catedrático universitario. Autor de numerosos artículos sobre temas electorales y de democracia.
Expositor nacional e internacional sobre aspectos electorales.

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